domingo, 5 de octubre de 2014

Tensa cuenta atrás para el desalojo de los manifestantes democráticos en Hong Kong.

hong kong

CABLE INTERNACIONAL. Conteniendo la respiración, Hong Kong cuenta las horas para el inminente desalojo de los manifestantes que reclaman democracia al Gobierno central chino. Durante la noche del sábado, el jefe ejecutivo de Hong Kong, Leung Chun-ying, les dio de plazo hasta el lunes para que se retiren de las tres zonas ocupadas de la ciudad: Admiralty, sede del Gobierno regional; el área comercial de Causeway Bay y el populoso barrio de Mong Kok, en Kowloon. De lo contrario, amenazó con usar «todos los medios necesarios» para desalojarlos.

«La situación puede probablemente descontrolarse y tener serias consecuencias para la seguridad pública y el orden social», advirtió en un vídeo. Ante el temor a una intervención por la fuerza de las tropas del Ejército chino acuarteladas en Hong Kong, Leung había insistido durante los días anteriores en que la policía antidisturbios de la ciudad se bastaría para tal operación, que podría tener lugar este domingo.
Mostrándole el respaldo del régimen chino, la agencia estatal de noticias Xinhua informó ayer de que «los cuadros y masas de todo el país» apoyaban las políticas del Gobierno central hacia y se «oponían firmemente» a las protestas.
Estas masivas manifestaciones democráticas han paralizado el centro de la ciudad y suponen el mayor reto para el autoritario régimen de Pekín desde las protestas de Tiananmen en 1989, aplastadas a sangre y fuego. Aunque pocos en Hong Kong creen que una matanza similar pueda repetirse ahora, en las últimas horas han aparecido voces alertando de que se avecina una tragedia.
Una de ellas es la de Law Chi-kwong, miembro del Partido Democrático y profesor asociado de la Universidad de Hong Kong. En un correo enviado a sus colegas y a los líderes estudiantiles, que son quienes han encabezado estas protestas, les advirtió de que «las cosas se pueden volver muy drásticas» y les rogó «con lágrimas» marcharse de las zonas ocupadas, «al menos de la puerta oeste (del complejo gubernamental)».
En su dramática portada, el diario local «South China Morning Post» titula este domingo que quedan «horas para evitar la tragedia». Así lo cree, informa el citado periódico, un antiguo miembro del Partido Democrático, Cheung Man-kwon, quien tilda la situación de «muy peligrosa» e insta a los manifestantes a reabrir el diálogo lo antes posible para que las protestas no acaben en tragedia.
Para evitar un desalojo por la fuerza, que desembocaría en nuevas escenas de violencia, los estudiantes se mostraron anoche dispuestos a retomar de nuevo el diálogo con el Gobierno regional. Además, prometieron que los manifestantes que cercan su sede no impedirán el paso a los funcionarios cuando vayan a trabajar el lunes. Pero, para volver a la mesa de negociaciones, establecieron dos condiciones: que su única interlocutora sea la secretaria jefe del Gabinete, Carrie Lam, y que el Gobierno investigue la pasividad policial ante el ataque el viernes al campamento de manifestantes en Mong Kok. De los 19 detenidos por dicho asalto, ocho tenían conexiones con las «tríadas», las mafias locales.
Rechazando la violencia de los últimos días, decenas de miles de personas volvieron a tomar anoche el centro de Hong Kong para desafiar la advertencia del Gobierno y pedir de nuevo democracia.

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